martes, 12 de agosto de 2014

Escribir se convierte en la última terapia del desolado.

Escribir se convierte en la última terapia del desolado.

Quién arregla libros? Pregunto, porque tengo ya millones de libros desarreglados, desarreglados en todas las formas y colores, los libros los dejé en mi cabeza, en retazos, en manuscritos recortados y regalados a algún pariente o amigo, tengo libros en las cartas de amor y conversaciones en Facebook, es tan íntimo y tan público a la vez, tengo libros de canciones, tengo cancioneros completos en distintos rincones de mi habitación, pasajes de tren, tengo mapas de metro, tengo amores en ciudades lejanas y un frío invierno, un calor o un verano tranquilo fresco en las noches, el tibio abrazo. Tengo Libros en la cocina, tengo libros de recetas, títulos guardados en distintas gavetas que no sirven de nada si vas a sufrir de Alzheimer, tengo libros de todos, de Historia, de Geografía, de Poesía China, de Iglesias, Revistas de Moda, Páginas Web, Blogs, tengo Libros organizados en mi corazón, Quién me ayudará alguna vez a ordenar mis libros.

De alguna forma todo lo que conozco me traiciona o me desilusiona en alguna manera, no quiero escuchar a más nadie por un rato. Espero que los sueños se conviertan en realidad algún día y que la Maldad reciba su merecido. Pido perdón, a cada instante a  mí mismo y al universo, a Dios y a todo aquello a lo que he ofendido en la vida, pido perdón y pido amor para comprender, pido misericordia y pido alguna bendición, reconocerme pecador, caído y vulnerable no me hace un ser que no se arrepiente o se arrepiente con humildad, observar la moneda por ambas caras es de gran ayuda.

Tengo tanto amor por dar, tanta energía que se desperdicia en un lugar donde ser un soñador es un problema, y pedir ayuda no es una opción a largo plazo, pedir ayuda es una pared de escalar de metros donde al caer está el infierno.Pedir ayuda a veces es vivir con una mordaza por mostrar tu ser al otro, pedir ayuda es como buscar un lugar en el cielo al que no perteneces, pedir ayuda es penitencia y creo en el ser penitente.

Ordenando emociones


Ordenando emociones

No quiero darle nombres a las cosas. No es aburrido para mí, sino más bien es una suerte de tirar la piedra y esconder la mano, a sabiendas de que cada enunciado va a responder a una crítica vivida, a una situación o a un calificativo recibido anteriormente, estaba nutrido yo de esas negativas, el no sirves o no eres lo suficientemente bueno con, esto o aquello, me vuelvo el fan perdido de las tardes perdidas esperando el día siguiente, la noche siguiente, el mes siguiente o el próximo año para ser feliz.

Sé que me he puesto muy caracol hablando de depresión estos días, así que evitaré el tema y si bien no me será muy fácil escapar de él, prefiero hablar de un par de cosas nuevas y me permito sonreír cuando la gente me ve o reírme duro de algo mientras no. Lo cierto es que doy vueltas en los viejos paradigmas y me atemoriza saber que luego los míos ya están por morir.

Hay situaciones que no podremos cambiar, personas a las que conmoveremos o aquellos a los que simplemente pareceremos ridículos por la forma en la cual sentimos los dolores y los sueños, “muy idealista te ha salido el chico” no es una buena forma de venerar a la relación padre e hijo, por diferentes somos aquellos que destacamos, por ende, aquellos primeros a ser torturados.


Entonces estoy en esta situación donde por más que quiera hacer algo y nada me lo impida se me convierte en una tarea compleja el dejar de pensar en los desaciertos, a veces. Vi pasar por mis ojos momentos tiernos, y momentos incómodos, se quedaron dentro los momentos tiernos y eso me hizo ser un optimista, idealista que piensa en el bien del otro, soy un monstruo. 

:(