martes, 12 de agosto de 2014

Ordenando emociones


Ordenando emociones

No quiero darle nombres a las cosas. No es aburrido para mí, sino más bien es una suerte de tirar la piedra y esconder la mano, a sabiendas de que cada enunciado va a responder a una crítica vivida, a una situación o a un calificativo recibido anteriormente, estaba nutrido yo de esas negativas, el no sirves o no eres lo suficientemente bueno con, esto o aquello, me vuelvo el fan perdido de las tardes perdidas esperando el día siguiente, la noche siguiente, el mes siguiente o el próximo año para ser feliz.

Sé que me he puesto muy caracol hablando de depresión estos días, así que evitaré el tema y si bien no me será muy fácil escapar de él, prefiero hablar de un par de cosas nuevas y me permito sonreír cuando la gente me ve o reírme duro de algo mientras no. Lo cierto es que doy vueltas en los viejos paradigmas y me atemoriza saber que luego los míos ya están por morir.

Hay situaciones que no podremos cambiar, personas a las que conmoveremos o aquellos a los que simplemente pareceremos ridículos por la forma en la cual sentimos los dolores y los sueños, “muy idealista te ha salido el chico” no es una buena forma de venerar a la relación padre e hijo, por diferentes somos aquellos que destacamos, por ende, aquellos primeros a ser torturados.


Entonces estoy en esta situación donde por más que quiera hacer algo y nada me lo impida se me convierte en una tarea compleja el dejar de pensar en los desaciertos, a veces. Vi pasar por mis ojos momentos tiernos, y momentos incómodos, se quedaron dentro los momentos tiernos y eso me hizo ser un optimista, idealista que piensa en el bien del otro, soy un monstruo. 

:(

No hay comentarios:

Publicar un comentario